La plata va y viene.
Durante toda mi vida fui un weón que con cuea tenía luka en el bolsillo. Para más remate estudié una carrera con cero salida laboral, y vivía al tres y al cuatro con mi vieja, soltero y cesante, la mayor parte del tiempo. Pero dicen que "es mejor tener amigos que tener plata", y ese fue mi lema toda la vida, y la verdad es que pobre y todo, era muy feliz. La cosa es que por azares de la vida (y por mís amigos), encontré un buen trabajo, y empecé a ganar plata. A mis 45 y tanto las lucas nunca me han importado la verdad, pero como soy honesto, tacaño y mis jefes eran amigos míos, le puse el hombro a la pega y me empezó a ir bien.
La cosa es que desde me compré casa, auto y encontré una niña linda que me quiere de verdad (me conoció cuando era más pobre que una rata, así que por interés no está), la gente empezó a cambiar conmigo. Muchos amigos en los que confíe toda la vida, y a los que apreciaba mucho, empezaron a darme la espalda, otros empezaron a hablar mal de mí por todos lados, e incluso una vez una trató de agredirme físicamente, porque según ella, yo ahora era un sobrado por ya no andar tomando en la calle. Y así un montón de situaciones más. La verdad he quedado plop con todo esto. En serio creo que sigo siendo el mismo de siempre. La plata va y viene, y pienso que solo soy un pobre que pasa por un buen momento (por lo que ahorro todo lo que puedo), pero la envidia de la gente es algo a lo que de verdad no estaba acostumbrado, y que encuentro bien peligrosa, sobre todo en un país tan clasista como Chile.
Tal vez dirán que soy wn, pero de verdad me gusta llevarme bien con todo el mundo, y vivir mi vida tranquilo, a lo Roberto Carlos. Ahora trato de no andar tanto en el auto, ni exhibir mi realidad por redes sociales, para no ofender a nadie más. Parece que ver a un amigo todo cagao económicamente hace que la vida de algunos no parezca tan mala, y si a ese tipo le empieza a ir mejor que a tí, la envidia no tarda en aparecer, y en mi opinión eso no debería pasar.
A un amigo verdadero le alegra que a tí te vaya bien (cosa que me pasa cuando veo a alguno de los míos lograr sus sueños). Un amigo de verdad no se siente amenazado por cosas tan secundarias como ganar plata o tener cosas, mismas que no definen tu valor como persona.
Cuídense de la envidia, mata el alma y la envenena.
