El premio de consuelo...
Siempre dicen que el 14 de febrero es el 'Día del Amor y la Amistad', pero seamos realistas: la amistad siempre es el premio de consuelo en los comerciales. Todo es parejas, besos y cenas románticas. Pero hoy quiero confesar que el amor de mi vida no es mi pareja (que no tengo), sino mi mejor amigo.
El año pasado, para esta misma fecha, yo estaba tocando fondo. Estaba metida en una relación tóxica, de esas que te consumen el alma, donde me hacían sentir que no valía nada. El tipo me dejó plantada el mismo 14. Yo estaba en mi departamento, a oscuras, pensando seriamente en hacerme daño porque no veía salida.
Y apareció él. Mi amigo. No llamó, simplemente llegó. Botó la puerta casi a patadas porque yo no contestaba. Me encontró llorando en el suelo del baño. No me juzgó, no me dio el discurso de 'te lo dije'. Simplemente se sentó conmigo en el piso frío, me pidió una pizza y se quedó ahí, en silencio, tomándome la mano hasta que me quedé dormida.
Hoy, un año después, estoy sana y libre gracias a él. Este sábado no voy a salir a buscar pololo. Voy a invitar a mi amigo a comer los mejores completos de la ciudad y a celebrar que estoy viva. Porque a veces, el amor que te salva la vida no es el que te lleva a la cama, sino el que se queda contigo en el suelo cuando no te puedes levantar.
