Contra la adversidad
Estuve leyendo la confesión de los zapatos de cartón y la verdad es q me sentí identificada en su relato.
Yo crecí en los 80 y entiendo perfecto esa mezcla de nostalgia y realidad porque haber crecido con lo justo nos dio una piel más gruesa para aguantar los porrazos de la vida, algo que hoy parece haberse perdido entre tanta pantalla y gratificación instantánea. Ojo, que no se trata de decir que las generaciones antiguas eran mejores ni que todo tiempo pasado fue perfecto, sino que simplemente esa realidad más dura nos obligó a ser más fuertes y resilientes a la fuerza.
Recuerdo q mi mamá me ponía cartón a los zapatos y seguía caminando sin decir ni pío, hoy muchos se quiebran a la primera porque el mundo no les da lo que quieren de forma automática y se vuelven lo que muchos llaman generación de cristal, un término que se usa para describir esa fragilidad emocional de quienes crecieron en un entorno muy protegido donde la tolerancia a la frustración es casi nula. Y no se trata de romantizar la pobreza, porque nadie quiere que un niño pase necesidades, sino de reconocer que el valor no estaba en la carencia misma, sino en la capacidad de desarrollar herramientas internas para salir adelante a pesar de ella.
Al final, el problema es que al quitarles todas las piedras del camino a los jóvenes de ahora, les quitamos también la oportunidad de aprender a levantarse solos, perdiendo esa humildad y ese respeto que solo te da el haberle ganado un poquito a la adversidad.
