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El 'privilegio' de los zapatos con cartón.

A veces escucho a los jóvenes quejarse porque la vida es insoportable' cuando no tienen señal de internet, y me dan ganas de invitarlos a mi infancia para que conozcan el verdadero lujo.

En mis tiempos, teníamos un sistema de aislamiento térmico de alta tecnología: el cartón. Cuando los zapatos se rompían que era lo normal le metíamos un pedazo de caja vieja para que el invierno no se nos metiera en los huesos de camino a la escuela. Eso sí que era 'conciencia del reciclaje' y no las modas que inventan ahora para sentirse especiales.

Esa fue la generación que sacó este país adelante. No esperábamos que nadie nos viniera a solucionar la vida ni andábamos buscando culpables por nuestras carencias, simplemente nos poníamos a trabajar. No necesitábamos que nos validaran el esfuerzo en redes sociales, nos bastaba con la dignidad de saber que estábamos cumpliendo.

Hoy, cuando trato de contar cómo era la realidad a algunos jóvenes, me miran como si hablara de la prehistoria. No lo creen!!. Y es lógico es difícil entender el concepto de humildad o de respeto cuando creces creyendo que el mundo te debe algo por el solo hecho de existir. Me da risa y un poco de pena ver a tantos que trata mal al resto y habla con una prepotencia increíble, sin haber pasado nunca ni un minuto de frío de verdad.

Al final, me quedo con mi educación de zapatos rotos. Esa que me enseñó que la verdadera cultura no se compra, sino que se demuestra sabiendo saludar, siendo consciente del otro y no olvidando nunca que este país se construyó con manos con callos.



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