La retrospectiva
Leí la confesión de una persona que fue muy penca con alguien que lo quería y terminó emparejándose con alguien dañino. Me pegó fuerte porque hice algo similar... y peor.
Yo tenía una relación de casi 10 años. Mi pareja quedó embarazada y, en ese período, comencé una relación paralela con una ex. Ella se dio cuenta y me pidió que me fuera cuando tenía cuatro meses de embarazo. En ese momento, en vez de hacerme cargo, sentí alivio: una sensación de libertad, como si me hubiera sacado un peso de encima, el peso de mi ex y de la hija que venía en camino.
Me fui a vivir 'la vida loca' con esta nueva pareja. Con el tiempo quedó claro que también era una persona con consumo de drogas y comportamientos estafadores, pero aun así seguí ahí. Mientras tanto, mi ex se quedó en Rancagua viviendo todo su embarazo completamente sola; no tiene familia que la apoyara. Cuando nació mi hija, yo estuve poco presente, porque seguía priorizando esta nueva relación.
Después, esta nueva pareja también quedó embarazada.
En mi relación anterior, quien sostenía la casa era mi ex. A mí siempre me ha costado mucho el tema laboral, y en esta nueva relación pasó lo mismo. Hoy, incluso, es mi madre quien paga la pensión de mi hija. Sí, así de mal.
Con el paso del tiempo terminé con esta pareja y quise volver con mi ex. Pero incluso en ese proceso fui incoherente: también intenté volver con la mujer con la que la había engañado. Al final, repetidamente, elegía quedarme con la drogadicta. Con ella sentía una falsa libertad, una sensación de escape.
Esa relación también terminó, principalmente por problemas económicos. Hoy estoy solo, viviendo en la casa de mi mamá.
Mi ex —a quien abandoné embarazada— solo se comunica conmigo para temas puntuales relacionados con nuestra hija. Mi hija no tiene apego conmigo, y eso es consecuencia directa de mis ausencias.
Mirando todo en retrospectiva, no puedo evitar pensar que lo hice todo mal.
