El cochinote...
Confieso que acabo de terminar mi mes de pega en un 'Team de Verano' de una marca de bebidas. Sí, de esos que volvieron con todo a las playas este año.
Fue una experiencia súper buena, harta plata, bronceado gratis y hartos eventos, aunque igual hay que tener paciencia con los jotes. Pero lo que les quiero contar es el susto (y la risa) que pasé el último fin de semana en Reñaca.
Estaba en la playa... reventado de gente, yo tratando de pasar con la bandeja de muestras gratis entre las toallas, cuando de repente siento algo firme en mi trasero. Un 'agarrón' con todas sus letras, descarado.
Me di vuelta hecha una furia, con la cara roja de rabia, lista para pegarle una cachetada al degenerado o funarlo ahí mismo a grito pelado. Bajé la mirada buscando al culpable y... me encontré con dos ojos cafés gigantes y una cola moviéndose a mil por hora.
No era un tipo. Era un Golden Retriever mojado que me había empujado con el hocico porque quería que le tirara su pelota de tenis.
Pasé de la rabia asesina a la ternura en un segundo. Terminé jugando con el perro y toda la gente alrededor muerta de la risa. Menos mal fue el perro y no un pastel, porque o si no la historia terminaba en comisaría. Gran verano...!
