Television basura
Confieso que ayer cometí un error de novato: se me cortó el internet por un rato y, en un acto de desesperación y aburrimiento, prendí la tele abierta. Sí, esa que funciona con antena y que uno a veces olvida que existe.
No es de amargado, yo me crié pegado a la tele. Crecí viendo monos animados los sábados en la mañana y noticieros que duraban 40 minutos, donde te contaban lo que pasaba en el mundo y listo. Pero lo de ahora es un insulto a la inteligencia.
Partí por las noticias. O sea, si se le puede llamar 'noticias' a un matinal con corbata que dura dos horas. Estuvieron 30 minutos hablando de un portonazo, repitiendo el mismo video borroso en loop, con música de película de terror de fondo y tres 'expertos' opinando lo obvio. Cero contenido, puro morbo y relleno para estirar el chicle hasta que se acabe el bloque.
Despues en tarde/noche buscando entretención y fue peor. Me topé con una competencia de baile (o de canto, o de imitación, son todos iguales) llena de 'famosos' que nadie conoce. Puros parientes de alguien, ex chicos reality o influencers de cuarta categoría, llorando en cámara para dar pena o peleándose por quién baila peor el reggaetón. Es como un desfile de la decadencia, un refrito constante de rostros que ya no tienen nada que ofrecer.
Al final, apagué la tele y sentí un alivio, como si me hubiera desintoxicado.
La conclusión es simple: la tele abierta ya no tiene nada que aportar. Si quiero saber qué pasa, leo un portal de noticias en 5 minutos. Si quiero ver una historia buena, pongo una serie en streaming. Si quiero ver fútbol, pongo la app.
La televisión de hoy se convirtió en ese pariente tóxico que habla mucho, no dice nada y solo quiere meterte miedo o darte vergüenza ajena. Mejor dejarla apagada.
