La ley de la selva
Es increíble el circo en el que se convirtieron las entrevistas laborales. Te tienen ahí, pasando por cinco etapas ridículas, hablándole a una cámara o llenando tests psicotécnicos que no sirven para nada, solo para alimentar el ego de unos reclutadores que se creen dioses porque tienen el poder de dejarte en visto. Juegan con el tiempo y la necesidad de la gente como si fuera un trámite sin importancia.
Pero lo más nefasto es la hipocresía del discurso de la 'meritocracia'. Te venden que buscan al mejor talento, pero al final la silla ya tiene nombre antes de que empiece el proceso. Siempre hay un 'hijo de', un 'amigo de' o el apitutado de turno que entra caminando por la puerta grande sin saber ni dónde está parado, mientras la gente que de verdad tiene el conocimiento se queda afuera por no tener los contactos correctos...
Es una red de favores disfrazada de profesionalismo; un sistema podrido donde vale más quién te conoce que lo que realmente sabes hacer. Son una vergüenza
