La buena vida
Me quedé en Santiago este fin de semana porque no tengo plata. Grave error entrar a Instagram.
Veo las historias de mis compañeros de pega: uno en Reñaca, la otra en el sur, el jefe en Pucón. Todos con sus fotos de 'pies en la arena' o 'cerveza al sol'.
Y yo aquí, derritiéndome en mi departamento sin aire acondicionado, con el ventilador tirándome aire caliente en la cara. La envidia no es sana, pero pucha que existe. Lo único que me consuela es pensar en el taco que se van a mamar ellos el domingo en la tarde para volver.
