Mucha tele...
Ya, necesito desahogarme. En mi pega hay una mina que vive la vida a través de las series de Netflix. Pero no es que le gusten, es que se convierte en los personajes.
Hace un tiempo, para la locura del Juego del Calamar, llegó una semana entera como con un buzo verde a la oficina. Nos hablaba de 'jugar limpio' en los proyectos y una vez la pillamos en la cocina tratando de hacer las galletas esas con el alfiler. Un desastre.
Pensamos que era una etapa, pero después salió Merlina. De un día para otro, la del buzo verde desapareció y llegó medio gótica que solo vestía de negro y blanco. Ponía cara de asco en las reuniones y respondía todo con un sarcasmo que nadie entendía. Para el amigo secreto, se mandó el bailecito de la serie. Fue un espectáculo.
Ahora, gracias a Dios, anda normal. Pero yo vivo con miedo. Veo que se estrena una serie nueva y me da tiritón de guata. Rezo todos los días para que no se pegue con The Crown, porque no estoy preparado para que llegue a la oficina pidiendo que le hagan una reverencia y hablando con acento de la realeza.
