Con las ganas...
Ya que andan todos en modo Halloween, les voy a contar algo que me pasó hace un par de años, pa' que se rían un rato de mi mala suerte.
En la pega que tenía antes, había un compañero con el que nos teníamos unas ganas... uff, para qué les cuento. Puros mensajitos y miradas por meses. La cosa es que para un fin de semana largo, justo de estas fechas, dijimos 'ya, fue'. Salimos de la oficina y partimos al primer motel que encontramos.
El lugar era de esos medios antiguos, pero piola. La cosa es que entramos a la habitación, todo bien, y empezamos a ponernos en ambiente. Estábamos en pleno faje, a punto de pasar a mayores, cuando de la nada se prende la tele. Sola. Y con pura estática, con ese ruido blanco a todo chancho.
Nos quedamos helados. Él me pregunta si pisé el control remoto y yo le digo que no. Lo buscamos y estaba en el velador, lejos de nosotros. La apagó y bueno... seguimos, pero el ambiente ya estaba medio raro.
No pasaron ni dos minutos y de nuevo: se prende la tele. Misma cuestión. Ya ahí la cosa se puso incómoda. Nos sentamos en la cama y nos quedamos mirando. '¿Qué onda?', le digo.
Y para rematarla, escuchamos clarito cómo en el baño alguien le tira la cadena al wc.
Les juro que el deseo sexual se nos fue a las pailas. Fue como si nos hubieran tirado un balde de agua fría. Nos miramos, nos empezamos a reír de puro nervio, y dijimos 'ya, filo, vámonos'.
Nos vestimos en silencio y nos fuimos. Fue el viaje en auto más incómodo y fome de la vida.
Al final, nunca pasó nada entre nosotros. En la pega nos saludábamos y nos daba la risa. Creo que el fantasma del motel fue el mejor anticonceptivo de la historia.
