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Las brujas del norte...

Hola gente, aprovecho la fecha para contarles algo cortito que me pasó en mi primera pega, en un pueblo cerca de Vicuña.

Trabajaba en la oficina de un fundo y a veces me tenía que quedar hasta tarde sacando guías de despacho. La cosa es que la oficina tenía un ventanal gigante que daba directo a los cerros.

Una noche, estaba sola y ya era súper tarde. Escuché un ruido en el techo, como si un pájaro grande anduviera caminando por las calaminas. No le di importancia, porque siempre hay aves por ahí. Pero el ruido no paraba, iba de un lado para otro, súper pesado, como si alguien caminara agachado.
Me empezó a dar miedo, así que me asomé por la ventana para ver si se veía algo. Justo en ese momento, el ruido se detuvo de golpe. Y en el silencio de la noche, escuché súper claro una risa, pero una risa de vieja, burlona, que venía como desde arriba del techo.

Les juro que pesqué mi cartera y salí arrancando. No apagué ni el computador.

Al otro día, le conté al jefe, un señor criado en el campo. Se me quedó mirando muy serio y me dijo: 'No se preocupe, señorita. A veces les gusta venir a molestar, pero de la puerta para adentro no pasan'.

Nunca más me quedé hasta tarde sola. Saqué mis propias conclusiones.



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