Son guarderias ?
Aunque a muchos les incomode escucharlo, sí: las salas cuna y jardines infantiles en Chile funcionan como guarderías, y eso no debería ser motivo de vergüenza ni de debate moral. Es una realidad que refleja la profunda desconexión entre las políticas públicas, el mundo laboral y la vida cotidiana de las madres trabajadoras.
A menudo, quienes se desempeñan en el ámbito de la educación preescolar critican a las familias —especialmente a las madres— por “usar” estos espacios solo para dejar a sus hijos mientras trabajan, como si cuidar y educar fueran tareas incompatibles. Pero basta de hipocresía: esas instituciones existen, en gran parte, porque el país depende del trabajo de las mujeres, y sin un sistema de apoyo real, conciliar maternidad y empleo es casi imposible.
Chile necesita más lugares gratuitos, accesibles y con horarios compatibles con la realidad laboral. No todos pueden hacer teletrabajo, no todas las familias tienen redes de apoyo, y cuando los colegios cierran en verano, muchas mujeres simplemente no pueden seguir trabajando.
Llamarlas “guarderías” no es restarles valor pedagógico; es reconocer una función social esencial que hoy el Estado y el mercado no logran asumir de manera justa. Las madres no buscan un favor: buscan condiciones dignas para poder sostener sus hogares sin tener que elegir entre su desarrollo profesional y el bienestar de sus hijos.
Hasta que eso no se entienda, seguirán culpándonos por dejar a nuestros hijos “al cuidado de otros”, en lugar de mirar el verdadero problema: un país que aún no sabe conciliar el trabajo con la maternidad.
Por que escribo esto? Porque el algoritmo de fb me mostró una publicación de los gremios de la junji, donde sus socias exigían a sus bases movilizarse para tener vacaciones en enero y febrero así como los profesores de básica o media. Insólito. Si para muchos ya es un problema los meses de enero y febrero para los niños y jovenes que tienen menos de 18 años.
A veces pienso que haré cuando mi hija tenga 8 y pueda disponer solo de mis 15 días hábiles para quedarme con ella en el año, menos mal que su padre también tiene 15 días. Lo malo que no podremos armar un panorama familiar
