El arbol soñado...
Hoy quiero contar algo que me llena el alma... En septiembre compré mi primera casa propia. Fue gracias al subsidio DS1 y a mis ahorros de tantos años, en fin la casa quedó pagada. Mi casa es usada, sí, pero es mía, y esa palabra lo cambia todo.
A veces miro alrededor y no lo creo. Me vienen recuerdos de todos los lugares arrendados, de los espacios pequeños donde hacíamos lo posible por sentirnos en casa. Y ahora, al fin, tengo un rincón nuestro, un lugar donde puedo decir que aquí vamos a quedarnos.
Lo que más me tiene feliz es que se acerca la Navidad. Mi hijo, que ya tiene 12 años, me pidió un árbol grande... y por fin podré comprárselo. Antes, el árbol grande era casi más grande que la casa, jaja. Pero este año no. Este año tendrá su árbol grande, el que tanto quiso, el que siempre soñamos.
Me demoré años, muchos años en lograr esto. Pero valió cada sacrificio, cada espera, cada lágrima. Agradezco a la vida por este momento, por mi hijo, por este nuevo comienzo.
Porque al fin, tendremos nuestro árbol soñado, lleno de luz, esperanza y amor.
