Vale la pena intentarlo
Hoy entregué mi postulación a un concurso público.
Quienes ya tienen experiencia saben cuándo las bases parecen hechas a medida… pero aun así decidí prepararme con dedicación, con toda mi fe y con un desplante técnico que me costó trasnochar hasta las 3 de la mañana. Armé un plan de trabajo, indicadores, analicé los datos que logré encontrar. Y esta mañana, después de manejar dos horas, entregué mi sobre. Cerrado con cuidado, lleno de mi...
La verdad, estoy nerviosa. Pienso (y sueño) que si quedo, mi vida cambiaría. No sé si para bien o para mal. Implicaría mudarnos, cambiar a mi hijo de colegio, arrendar una casa pequeña… cuando hoy vivimos en una grande y nuestra, rodeados por una red de apoyo maravillosa. ¿Por qué hacerlo, si quizá está arreglado?
Porque creo firmemente que cuando algo es para ti, las puertas se abren. Y este traje a medida, a mí también me queda.
No sé si vale la pena el cambio, pero sí sé que vale la pena intentarlo. Que mi hijo vea que intentar es el primer paso para seguir los sueños. Y aunque da miedo, también me da esperanza.
