Gracias por compartir
Complementando la confesión #78736
Trabajo en un centro de salud mental psicológico y psiquiátrico y la verdad es que esta situación refleja algo que veo con frecuencia en mi experiencia profesional
Cuando un adolescente asiste a consulta acompañado de sus padres, no son pocos los casos en que la verdadera raíz del malestar no está en el joven, sino en las dinámicas familiares que lo rodean. A veces incluso basta con observar la interacción inicial fuera de la consulta para notar patrones que dificultan su desarrollo emocional y su autonomía
También ocurre y más seguido de lo que se piensa, que padres o madres relatan a su entorno cuánto aman a sus hijos, cuánto han hecho por ellos y cuánto les preocupan… pero una vez en el espacio terapéutico, surge una realidad diferente. No por maldad, sino por desconocimiento, heridas no resueltas o estilos de crianza que han normalizado ciertas conductas que , sin quererlo, terminan afectando profundamente a sus hijos
Y en ese contexto, se vuelve cada vez más común que la persona más consciente o emocionalmente sana sea quien inicia un proceso terapéutico. No porque tenga un problema clínico, sino para adquirir herramientas que le permitan convivir o relacionarse con personas que , lamentablemente, no están listas para reconocer su propio daño o buscar ayuda
Por eso, quiero reconocer y felicitar profundamente a la mamá que compartió esta confesión. No es fácil escucharlo, menos aún asumirlo con humildad y dar el paso de iniciar su propio proceso. Eso habla de un amor genuino y maduro por su hijo, y ojalá más personas se permitieran hacer lo mismo
