No entendi que paso.
Tenía un trabajo de alta demanda y responsabilidad. Llegué sabiendo nada y sin apoyo interno que me guiara. Pasaron los años y me convertí en un referente en mi trabajo y área. (Educación). Pero el ambiente era tan malo. Sufrí bullying, comentarios insidiosos, y cahuines de toda índole. Mi jefatura que me llevó ahí, (lo que incluyó cambio de ciudad y estar años solo dedicado a mi trabajo), simplemente me llamó un día y me despidió. No hubo malas calificaciones, razones ni cagadas. Recibí todos los años un reconocimiento por mi pega. Se suponía que teníamos una amistad. Pero cuando iba a la ciudad nunca se tomó ni un café conmigo. La gente cercana a mi, siempre me dijo que tuviera cuidado que me estaba destacando mucho, que eso a la jefa no le gustaba.
No voy a decir que no hubo desacuerdos, nada grave y todo dentro de las diferencias de opinión profesional. Yo nunca aspiré a tener su cargo, al contrario solicité cambiarme de área para poder avanzar en mi carrera. Soy joven y no quiero estar como mucha gente en ese mismo puesto toda mi vida. Pero, me despidieron.
Escribo esta confesión porque me ha costado superar el despido. Incluso decirlo. No hubo ninguna razón salvo necesidades de la empresa. El rubro en el que estoy es súper chico y no pude demandar porque eso me significaba cierre de puertas automáticamente en otras instituciones. (Las referencias son el 90% para otros puestos).
Sé que hubo gente que habló mal de mí, con toda clase de mentiras, inclusive decían que yo no iba a trabajar (tenía artículo 22), cuando me la pasaba en el trabajo.
Hoy recibo a diario manifestaciones de cariño de ex alumnos, colegas y ofrecimientos laborales.
Pero me siento con una desconfianza tan grande, que me hace dudar de mi trabajo.
No voy a negar que este último año se me hizo difícil ir feliz a trabajar, porque la gente a mi alrededor hablaba de mí. Ustedes saben que uno siempre se entera de lo que dicen. Pero aún así, sigo creyendo que fue muy injusto mi despido. Y a nadie le importó mi desempeño laboral. Ni a RRHH, ni jefaturas superiores, a nadie. Simplemente valió más la discrecionalidad de una jefatura.
Entonces de verdad me siento muy decepcionado de todo, partiendo por esa supuesta amistad que tenía en mi jefatura, yo no hubiera actuado así con ella, ni con nadie. Y luego por los sistemas de evaluación, que no sirven para nada, salvo para cumplirle a RRHH.
Hoy tengo algunas entrevistas de trabajo, pero me siento muy inseguro y con desconfianza.
No quiero pasar por lo mismo nuevamente.
