Un joven del liceo
Mi época de liceo fue una de las mejores, lo pasé más que bien, me reí, me divertí, hice muy buenos amigos, me gustó mucho la chacota y el desorden hasta el día de hoy, cuando me encontraba cursando tercero medio al mismo liceo llegó un cabro a primero que padecía una condición diferente, la gran mayoría lo miraban en menos, lo discriminaban y le hicieron bullying creyendo que era un cabro anormal o con algún tipo de trastorno mental, yo también lo hice por creer eso mismo, lo dejaban en ridículo de diferentes maneras y le hacían bromas de mal gusto, yo en aquel entonces me preguntaba que hacía alguien con una condición distinta en un liceo común y corriente, yo por seguirle el juego a los otros también lo discriminé y lo miré en menos.
Egresé de cuarto medio y me inserté en el mundo laboral como reponedor externo de una marca de bebidas que prestaba servicios a distintos supermercados de todas las cadenas, por un tiempo me mandaron a un local de la letra U y allí conocí a mi actual pareja que trabaja en servicio al cliente y luego me volvieron a trasladar a un local del elefante, una noche fui a esperar a mi pareja al local de la letra U, entré al local a saludar a algunos que aún se acordaban de mi, y para mi sorpresa veo trabajando en la panadería del local de la letra U a este mismo cabro que discriminábamos en el liceo, pero esta vez lo vi muy contento y diferente a como lo vi cuando iba al liceo, noté que sí lo querían y lo trataban de lo mejor, en ese momento pude comprender que era tan normal como yo y como todos, que podía trabajar y valerse por si mismo, le comenté a mi pareja sobre lo mal que este cabro lo pasó cuando íbamos al mismo liceo y se conmovió.
Este mismo año mi pareja me dice que estaba embarazada, íbamos a ser papás por primera vez, estuve muy emocionado, todo iba de maravilla pero a los pocos meses mi pareja tuvo una pérdida, me comunica la noticia y lloramos todo un mar de lágrimas, me pregunté por qué a mí, que hice para merecer este castigo, que tal vez este hijo que me venía en camino no nacería sano, entre tantas inquietudes que se pasaban por mi mente y dentro de mi pensamiento también intuí que tal vez el karma esta vez me golpeó por haber discriminado a este cabro en la época de liceo y a su vez comprendí el dicho que el de arriba castiga pero no a palos y todo lo ve.
