Tengo otras cifras...
Hoy jueves, otra jornada gloriosa en el servicio público: reunión obligatoria de viol2nc3a intrafamiliar —perdón, VALS, que ahora suena más moderno—. Claro, porque nada dice “motivación” como un correo avisando que si no asistes, adiós teletrabajo.
La estrategia es brillante: nadie quiere ir, nadie disfruta estas charlas, pero mágicamente después aparecen cifras de “altísima participación” (qué sorpresa, ¿no?).
Mientras tanto, pienso en el costo: más de 200 funcionarios, más de una hora de sus sueldos invertidos en una charla que, siendo generosos, atrapa la atención de un 10%. Y eso sin entrar en el gasto anual de mantener un área especializada en repetir como loro el mismo tema una y otra vez. Porque, claro, parece que machacar es la única metodología pedagógica que manejan.