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Cuidado con los sueños...

Conocí a un hombre que vivía cerca de mi casa. Nunca nos hablamos cuando yo era adolescente, pero había cierta atracción. No podía llevarse a cabo porque había diferencia de edad: él era 8 años mayor. En la adultez eso no se nota, pero en la adolescencia sí, con apenas 13 años.

Pasaron los años y nunca más lo vi, solo un par de veces al año y cuando me lo cruzaba de vez en cuando, solo lo miraba y pensaba: pucha que es guapo, qué ganas de conocerlo más. Solo eran miradas, sin saludos de por medio.

Hasta que empezamos a coincidir en casas de amigos del barrio en común. Para mí fue sorpresa y fortuna, porque deseaba esa cercanía. Al principio no hubo muchas palabras, solo miradas y esa sensación de acercamiento en grupo.

un año despues, fue en el cumpleaños de una amiga. No somos tan cercanas, pero ahí supe que ellos eran amigos. y ahí se dio la cercanía que tanto esperaba... Conversamos, enganchamos y nos gustamos. A pasar el tiempo empezó un “casi algo” que llegó a convertirse en exclusividad, porque lo conversamos y llegamos a ese acuerdo.

Yo sentía que me estaba enganchando más. Ya no era solo el sueño adolescente de conocerlo, sino la coincidencia de querer estar juntos.

Los días se llenaban de arcoíris, todo brillaba... hasta que aparecieron las primeras nubes de una tormenta catastrofica.. Una mujer lo comenzó a llamar, él cortó las tres veces. Yo encontraba que algo no encajaba. Horas después volvió a llamar, desde otro número, y él contestó. Pregunté quién era. 'Mi ex', dijo. Y le escuché decirle: 'deja de llamarme, no quiero hablar, no me busques más'.

Al oírlo, esperaba que después me diera una explicación más profunda. Pero no. Solo fue: 'es mi ex de hace tiempo, no quiere soltarme'.

Ilusa, le creí. Me dije: si lo dijo delante mío, es porque no tiene nada que esconder. Aun así, esperaba más explicación... pero como recién nos estábamos conociendo no quise parecer tóxica ni alejarlo. Lo quería para mí. Además, me considero un buen partido.

Pasó el tiempo. Tuvimos salidas hermosas a la playa, viajes y momentos inolvidables. Pero él comenzó a mostrar la hilacha. Muy creyente, adventista. No tengo nada contra nadie religioso, pero empezaron a aparecer comentarios desubicados que me molestaban. Uno de ellos: hablaba mal de sus amigos a sus espaldas, gente que él mismo llamaba 'amigos'. Hipocresía pura...
Eran señales, pero yo no las vi a tiempo.

De todas formas, lo seguí eligiendo. Hasta que un 4 de enero me pidió formalizar más... me pidió pololeo, bajo una noche estrellada. Sentí que fue tan hermoso todo..
Después de eso la relación fue muy bonita, pero por poco tiempo. Algo efímero. Ya no coordinábamos como antes. Se preocupaba demasiado de su trabajo... siendo que él era su propio jefe (solo diré que trabajaba con auto y con gente xD). Sentía que las cosas estaban cambiando, y quise tomar la tonta decisión (que no quería) de revisarle el celular. No sospechaba de nada, él me había prometido exclusividad. Pero mis traumas me llevaron a hacerlo.

Nunca logré dar con su clave. Sospeché de algunas, pero al no poder, decidí soltar la idea.

Poco después me dije: igual me la quiero jugar. Para las vísperas del 14 de febrero le preparé un picoteo con sus cosas favoritas y películas de fondo. Amé tanto ese día... no podía imaginar el sufrimiento que vendría después.

Nos fuimos de vacaciones a un lugar mágico: camping junto a un río, lejos de la ciudad, sin electricidad, sin señal, con un cielo estrellado... todo bello, Lo malo fue en concretarlo: yo tuve que postergar un par de días el viaje porque soy madre soltera y debía coordinar con mi mamá el cuidado de mi hija. A él no le pareció mucho, porque quiso quedarse menos tiempo del planeado. Y lo peor es que podía quedarse, porque era su propio jefe... solo era 1 dia mas.. otra red flag :C

En fin. Durante el camino hubieron choques pequeños de comentarios que me sacaban de foco. ( me dijo que mi mama se veia mas viejita por que no hacia ejercicio, y su mamá si...) lo puedo entender, pero de todas formas lo encontré desubicado.

Al llegar la primera noche me acosté temprano, cansada. El viaje había sido largo. Me dormí rápido. Y a las 3:33 desperté. ¿Destino? ¿Señal? Me reía sola. No podía volver a dormir por mas que lo intentara. Escribí en mi celular para soltar lo que sentía, pero pasaba el rato y nada. Hasta que me vino otra vez la idea: revisar su teléfono.

Probé una clave, no funcionó. Recordé la edad de su madre, algo mayor, hice cálculos... y LOGRÉ LA CONTRASEÑA!!! al principio no lo creia, sentí una mezcla de emoción y miedo. Dudé si valía la pena. Pero la ansiedad me ganó.

El infierno comenzó ahí.

En WhatsApp encontré de todo. Conversaciones con su ex, pidiéndole que se hiciera exámenes de VPH porque ella tenía verrugas genitales (cuando él me dijo que esa relación había sido a distancia jajaja que ingenua fui). Conversaciones con una mujer para ir a la playa en días que me juraba que estaba trabajando.

Conversaciones con una prostituta. Y no era solo sexo: se trataban de 'amor' y 'bebé', planificaban viajes juntos, se extrañaban, encuentros en el dia anterior al 14 de febrero, mi corazon latia al mil por hora... Y para rematar, conversaciones con un hombre, diciéndole lo mucho que le gustaba cómo le hacía sexo, mandándole ubicaciones, incluso sin protección.

Sentí que mi corazón se rompía en mil pedazos.

Lo desperté de golpe para pedirle explicaciones, ¿se sinceró? No. NEGO TODO, Me quiso convencer de cosas inimaginables, cambios de historias brutales, practicamente que lo que vi con mis ojos 'no existía'. Un campeón del gaslighting. Por suerte guardé evidencia, no para funarlo, sino para recordar que lo que vi fue real...

Obviamente terminé con él, aunque no me costó, solo habia dolor en el alma por la maldita traicion.

Guardé silencio por respeto, para no ensuciar su imagen frente amigos... que tenemos en comun, solo es un par... Solo mi círculo cercano supo la verdad.

Hasta hoy han pasado cinco meses, ya olvidando de apoco la tortura vivida, haciendome examenes, llorando en la incertidumbre por mi salud...

Lastimosamente, se removio un poco de tierra... y sin querer por medio de terceros, descubrí que anda diciendo que 'el quiso terminar la relación'. El pobrecito, la víctima. Quedó como rey, y me dejó como la loca y toxic... Lo más irónico es que seguimos teniendo amigos en común, que no tienen idea de quién tienen al lado, ni lo mucho que él mismo los pelaba.

Y aquí estoy yo, desahogándome. Porque hay cosas que una no merece callar para siempre. y para liberarme, y no exponerme, lo hago asi, de forma anónima...

Moral de la historia: hay lobos disfrazados de oveja que juran por Dios mientras viven en la mentira. Y al final, una no es tonta por creer... el verdadero tonto es el que piensa que nunca lo van a descubrir.



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