Confesión laboral, corta y precisa.
Odio que este tan arraigado en la mentalidad de la gente dejar todo para mañana.
Esa maldita costumbre de hacer todo a ultima hora o dejarlo para otro día, cuando perfectamente las cosas se pueden hacer hoy. Lo peor es que el hacer las cosas mal y apurados para algunos es casi un orgullo, lo consideran un valor positivo de idiosincrasia.
