El avistamiento
Trabajo como guardia nocturno en un condominio por el lado del faro en La Serena. De repente se junta gente en los cerros a mirar el cielo, dicen que la zona es “ruta de avistamientos”. Yo ya estoy acostumbrado.
Una noche llegaron unas quince personas, con sillas plegables, termos y cámaras. Estaban convencidos de que algo raro iba a pasar a las 11 en punto. Se instalaron justo al frente del condominio, hablando de luces y de contactos.
A las 11, levantaron todos la vista. Yo también miré. Y justo apareció una luz fuerte en el cielo, moviéndose. Ellos gritaron, aplaudían, una señora hasta lloraba.
Era un dron. Un tipo de aquí mismo lo estaba majenadolo desde arriba del edificio, probando la cámara nueva... Nunca supo ni se dio cuenta de los ufólogos abajo...
La gente sacaba fotos como loca, diciendo que estaban siendo testigos de algo único. El dron se devolvió y se apagó detrás del edificio. Todos quedaron exaltados, hablando de portales y coordenadas, sacando conclusiones.
Yo solo miraba desde la reja. Cuando se fueron todavía discutían sobre “la energía de la experiencia”...
