Acumulando experiencia
Hace tres años me titulé de una carrera con alta empleabilidad y buenos sueldos. Egresé de una de las mejores universidades del país, pero al salir al mundo laboral, me encontré con una realidad distinta: puertas que no se abrían, trabajos donde no pagaban o lo hacían con sueldos mínimos y la constante necesidad de “acumular experiencia”.
Mientras tanto, era madre. Cuidaba a mi hija, resolvía todo lo relacionado con ella, además, mantenía un compromiso económico de 50/50 con mi pareja (padre de mi hija), quien a pesar de tener un sueldo mayor, nunca asumió el rol de proveedor ni de cuidador de nuestra hija.
Para salir adelante, incluso vendí en ferias libres, hice trabajos part time y seguí en busca de oportunidades que me permitieran surgir sin descuidar a mi hija.
Cuando por fin me ofrecen un trabajo acorde a mi formación con un buen sueldo y oportunidades reales de desarrollo, la persona que nunca asumió responsabilidades reales de crianza ahora cuestiona mi maternidad y para colmo por estar cesante, intenta obtener la tuición de nuestra hija basándose en que mis horarios no se ajustan, ignorando que durante años me las arreglé sola, con ayudas mínimas, para que nuestra hija tuviera todo lo necesario.
Me siento ofuscada e indignada. Porque esta situación no es solo legal: es profundamente injusta desde lo humano.
