Como nuevo!
Soy supervisora en una obra en Antofagasta. Llegó un trabajador nuevo, tímido, con un casco pintado de rojo. Me contó que era el casco de su papá, que había fallecido en la misma empresa años atrás. Lo traía “para darle fuerza”.
Semanas después, tuvo un accidente leve. El casco se quebró. La gerencia decidió comprarle uno nuevo, pero los compañeros juntamos plata y lo mandamos a restaurar igual, solo para que lo tuviera como recuerdo.
Cuando se lo entregamos, se largó a llorar. Dijo que nunca había sentido un equipo tan humano. Desde ese día, todos recordamos a su papá en las pausas de café.
