Unas galletitas...
Trabajo como operador de bodega en una tienda de retail. Una semana antes del Día del Niño, nos tocó recibir y ordenar cientos de cajas con juguetes. Entre cajas, veía muñecas, legos, camiones a control remoto... y me imaginaba comprándole uno a mi hijo.
Pero las cuentas no perdonan: este mes tenía que ponerme al día con la luz... con lo que ha subido este año.. ufff, porque si no nos la cortaban...
El domingo, bajé al parque con él. Nos sentamos en la banca y le di un paquete de galletas que había sobrado de un pedido en la bodega. Jugamos un rato al avión de papel, usando hojas viejas del bulto reciclado de la tienda. Él se rió a carcajadas.
Yo también reí... hasta que lo vi correr detrás del avión y pensé que el próximo año esos pies tendrían un par de zapatillas nuevas y un regalo como se merece. Me lo prometí ahí mismo.
