En la Chile!
Soy madre soltera desde que mi hija tenía apenas dos años. Trabajo como cajera en un supermercado hace más de quince años, con turnos partidos que muchas veces me han hecho perder navidades, cumpleaños y hasta actos de colegio.
Siempre le repetía que el estudio le iba a abrir caminos que yo nunca tuve. Juntaba monedas en una botella de vidrio para pagarle el preuniversitario, incluso cuando eso significara no comprarme ropa en años o estirar la comida hasta donde diera.
Cuando chica, ella decía en broma: 'Voy a entrar a La Chile, mamá, y tú vas a estar en primera fila'. Yo me reía, pero lloraba por dentro pensando si realmente podría ayudarla a cumplirlo.
Este verano, el día en que salieron los resultados de postulación, yo estaba en turno de caja, revisando precios en la pantalla, cuando me llegó su mensaje de WhatsApp: 'MAMÁ, QUEDÉ EN INGENIERÍA EN LA UNIVERSIDAD DE CHILE!!!'. Me quedé mirando el teléfono con las manos temblando y los ojos llenos de lágrimas frente a un cliente que no entendía qué pasaba.
Ahora ella empieza su segundo semestre... Pero me acuerdo en marzo, y a pesar que me dijo que obviamente no queria, no pude resistir y la acompañe a Beauchef... le dije: 'Mijita, este lugar es suyo. Yo me encargaré de que nunca le falte nada para seguir aquí'...
La Chile para los amigos, pero para mí... es el símbolo de que todo este camino, todas esas noches sin dormir y cada hora extra valieron la pena.
