El sueño postergado que volvió
Yo quería estudiar pedagogía, pero a los 18 quedé embarazada y tuve que ponerme a trabajar en lo que fuera. Han pasado 20 años, mis hijos ya están grandes, y este año me animé: entré a estudiar en la universidad vespertina.
En la oficina bromean que soy 'la alumna más aplicada', pero la verdad es que cada página que leo, cada prueba que rindo, es un regalo que me hago a mí misma.
Mi hija chica me dijo: 'Mamá, me siento orgullosa de ti, porque me demuestras que nunca es tarde'. Y ahí entendí que no solo voy a cumplir mi sueño... también estoy enseñándoles que los suyos son posibles
