Siguiendo con las historias del día del niño... me acuerdo paso hace unos años cuando no era tan popular, en la oficina empezaron a planificar 'el evento del Día del Niño'. Lo organizamos por semanas: decoración con globos, cotillón, juegos, hasta un show de títeres que haríamos nosotros mismos. Todos compramos snacks y armamos bolsas con dulces, incluso pusimos plata de nuestro bolsillo.
El problema fue que el día del evento... apenas llegaron dos niños. Resulta que la fecha coincidió con horario escolar y casi todos los hijos de los compañeros estaban en clases o vivían demasiado lejos para venir.
Lo más incómodo: el jefe pidió que igual subiéramos fotos a redes internas “para mostrar el compromiso”. Así que nos tocó posar con los globos y las bolsas de dulces fingiendo sonrisas, mientras yo pensaba en que llevaba tres días quedándome hasta tarde para inflar globos que ahora terminaron en la bodega.
Al final nos repartimos todos los dulces entre nosotros, y el lunes siguiente estábamos todos con dolor de guata en la reunión...
