No quiero que se vaya nunca.
Ayer mi viejo me preguntó si podía quedarse a dormir un ratito en esta casa. Dijo que no quería molestar así que se iría antes de las 7 de la mñn. Yo le dije sipo, esta siempre a sido tu casa, haciéndome el desinteresado.
Le preparé la cama donde a dormido toda su vida, la misma donde me acostaba yo cuando me enfermaba. Donde él me contaba cuentos cuando mi mamá nos dejó.
Antes de acostarse miró todo como reconociendo algo lejano, y me dijo “Parece que mi hijo creció aquí, era buen cabro, no sé porque se fue, nunca más volvió po, pero no lo culpo, igual lo quiero” como entre una risa nostálgica.
Yo solo atiné a asentir, nunca me había dicho eso. No pude decirle que ese hijo nunca se fue, que soy yo, que estoy ahí todos los días, cambiándole los pañales, dándole comida, limpiándole la baba, que me partí la vida para que no le falte nada, como el también lo hizo conmigo.
Pero él no lo sabe, porque el Alzheimer ya se lo llevó. Y ahora tengo miedo de que también se lo lleve sin saber que su hijo nunca lo dejó
Este es mi desahogo, no tengo con quién hablar
