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La Venganza del PowerPoint
Hola a todos. Necesito confesar esto porque todavía me río solo.
Trabajé por casi 3 años como el único diseñador gráfico en una empresa chica. Mi jefe era el clásico 'viejo tacaño': nunca una felicitación, los aumentos de sueldo eran un mito y siempre se llevaba el crédito por mi trabajo. Yo hacía todo: la web, los logos, las presentaciones para clientes, hasta los carteles para el baño.
Hace un par de meses, apareció 'el cliente del año'. Un contrato millonario que nos salvaría el semestre. Mi jefe, obviamente, me encargó la presentación en PowerPoint. Tenía que ser 'espectacular', 'innovadora', 'de clase mundial'. Me dio dos días y me dijo que, si cerraba el negocio, 'veríamos una bonificación'. Ya me sabía ese cuento.
Mientras trabajaba día y noche, encontré otra pega. Mucho mejor, con un equipo y un sueldo decente. Decidí que esta presentación sería mi gran obra de despedida.
Le puse todo el empeño. Diseñé gráficos increíbles, animaciones fluidas... quedó perfecta. Pero le agregué un pequeño detalle, una 'bomba de tiempo' para mi querido jefe, que de computación no sabe nada más que abrir el correo.
La empresa tenía un logo muy serio: un león imponente. En la presentación, en cada diapositiva, el logo estaba en la esquina inferior derecha. Lo que hice fue que, a partir de la diapositiva 10 (de 30), el logo del león empezaba a cambiar sutilmente.
Diapositiva 11: Al león le apareció un bigotito de caricatura, casi imperceptible.
Diapositiva 15: El león ya no era majestuoso, parecía más un gato de Garfield un poco molesto.
Diapositiva 20: El león ya tenía un gorrito de fiesta.
Diapositiva 25: Era derechamente un gatito tierno, con ojos grandes y brillantes, estilo animé.
Última diapositiva (la de 'Gracias'): El logo era un GIF de un gatito jugando con un ovillo de lana.
Terminé la presentación, se la mandé a mi jefe en un archivo cerrado (no editable) diciéndole 'Jefe, aquí está la versión final, lista para presentar. Es a prueba de fallos'. Él, feliz, ni la revisó.
Al día siguiente, dos horas antes de su reunión con el cliente importante, le mandé mi carta de renuncia con efecto inmediato.
No supe nada hasta que un ex-colega me llamó en la tarde, muerto de la risa. Me contó que mi ex-jefe empezó la presentación muy seguro de sí mismo. Los primeros minutos, todo bien. Pero de a poco, los clientes empezaron a cuchichear. Mi jefe no entendía nada y seguía hablando. Para cuando llegó a la diapositiva del gatito con gorro de fiesta, uno de los clientes no aguantó más y soltó una carcajada.
Mi ex-jefe miró la pantalla, se puso pálido y no supo qué hacer. Trató de improvisar, pero ya era tarde. El clímax fue cuando llegó a la última diapositiva y apareció el GIF del gatito jugando. La reunión se terminó ahí. Obviamente, perdieron al cliente.
Mi ex-jefe me llamó como 20 veces, me mandó correos amenazándome. Lo bloqueé de todos lados.
Nunca me pagaron esa 'bonificación', pero la satisfacción de imaginar su cara de pánico... eso no tiene precio. La mejor decisión de mi vida.
Saludos a todos los que aguantan jefes penca. ¡Hay vida después de la renuncia!



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