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Encontré a mi Papá en una caja de herramientas

Hola. Mi papá murió hace varios años. Él era lo que se conoce como un 'busquilla'. Trabajaba en mantención en una fábrica, pero su verdadera pasión era arreglar cosas en la casa. No había aparato malo o mueble cojo que se le resistiera.

Cuando yo era chico, era su sombra. Me pasaba horas mirándolo, pasándole el destornillador o afirmando una tabla. Yo no entendía mucho, pero me sentía el ayudante más importante del mundo. Aprendí a usar un martillo, a distinguir un tornillo de otro. Eran nuestros momentos.

Después crecí, estudié otra cosa y me fui por mi lado. Cuando me fui a vivir solo, mi papá me regaló una caja con algunas de sus herramientas viejas. 'Para que no ande pidiendo favores', me dijo... Las guardé en un clóset y ahí se quedaron, juntando polvo por años.

Ayer me llegó un mueble que compré, uno de esos muebles que uno tiene que armar. Algo que ya me daba lata desde antes de empezar. Después de pelear con las instrucciones, me di cuenta de que necesitaba unas herramientas y me acordé de la caja.

La saqué del fondo del clóset. Estaba llena de polvo. Al abrirla, sentí el olor a metal y madera vieja. Y ahí estaban: su martillo con el mango marcado, los destornilladores tal como los recordaba, con sus iniciales marcadas ( que también son las mías )

Tome un destornillador, el mango de plástico, un poco gastado por el uso, se sentía exactamente igual que en mis recuerdos y fue como si el tiempo se detuviera.

De repente, ya no estaba en mi living. Estaba de nuevo en el patio de mi casa, a los ocho años. Podía sentir el sol de la tarde y escuchar la voz de mi papá diciéndome “afírmame aquí, campeón, con cuidado”. Recordé la sensación de seguridad absoluta, el cobijo de estar al lado de mi héroe, aprendiendo un secreto del universo.

Era la felicidad simple de un niño que se sentía el mejor ayudante del mundo, al lado del hombre más fuerte del mundo: su papá.

Se me apretó la garganta. Estuve un rato sentado en el suelo... solo, con el destornillador en la mano... El mueble a medio armar ya no había apuro...

Esa caja de herramientas no era solo un regalo para que arreglara cosas. Era un pedazo de él que me estaba dejando para siempre y recién ayer lo entendí.



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