No quiero trabajar mas con hombres.
No me considero tremenda mina ni coqueta, pero siempre alguno termina tirandome los calzoncillos y es como “no, no quiero”. Y usualmente son los casados.
Hasta hace poco eso no había sido gran problema, pero ahora el que me tiró la onda fue un jefe y como finalmente no lo pesqué, me despidió.
Así que aquí estoy, esperando el resultado de la denuncia y el juicio. Una lata tener que llegar a eso..
