Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

El Mejor Regalo (O Eso Creía Yo)

Esta anécdota se remonta a mi tierna infancia, cuando tendría unos cinco o seis años; la memoria es un poco difusa con la edad exacta. Se acercaba el Día de la Madre, y veía cómo todos mis amigos y compañeros de clase preparaban con entusiasmo alguna manualidad o buscaban un pequeño obsequio. Yo, en mi inocencia, pensaba: "¡Qué tontos! Yo ya tengo mi regalo listo desde hace tiempo".

Llegó el gran día y, mientras mis hermanos exhibían orgullosos los regalos que habían preparado, mi papá se acercó y me preguntó si quería comprarle alguna cosita a mamá o si le había hecho algo especial. Fue entonces cuando solté la frase que, hasta el día de hoy, provoca carcajadas en mi familia:
—No, papá —respondí con total seguridad—. Yo ya le di su regalo. Mamá me dijo a principios de año que no quería nada, que su mejor regalo era que me portara bien... y me he portado super bien todo este tiempo!

Recuerdo las miradas cómplices entre mis padres, llenas de ternura y diversión. Mi papá, con una sonrisa que intentaba disimular la gracia que le hacía la situación (y probablemente pensando "Ay, este niño!"), me dijo:

—Bueno, hijo, de todas formas, Qué te parece si vamos a comprarle un detallito? Y qué bien que te hayas portado tan bien!

Yo me quedé pensativo por un momento: "Mmm... dos regalos? No será mucho...! :) ?", jaja...

Hasta el día de hoy, esta es una de esas anécdotas familiares que mi mamá adora contar en cada reunión. Han pasado varias décadas, pero la historia de mi "gran regalo" sigue tan fresca como el primer día, un recuerdo que no envejece nunca...



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.