Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Maternidad tardia.

Crecí viendo cómo las mamás de mis compañeras eran jóvenes, activas, presentes. La mía, en cambio, era confundida con mi abuela… y no por cariño, sino por edad.
Y eso no fue lo más duro.

A mis 20, mientras otras tenían una madre que las apoyaba, yo tenía una señora mayor a la que debía llevar de médico en médico por enfermedades crónicas.
A mis 30, cuando muchas disfrutan la maternidad con apoyo familiar, yo cuido sola a una persona con Alzheimer.

Mientras mis compañeras buscan con quién dejar a sus hijos para salir a relajarse, yo tengo que ver quién puede quedarse con mi mamá, que no reconoce ni su nombre.

Y sí, esto tiene que decirse con toda su crudeza:
Si decidiste dedicar tu juventud a tu carrera, está bien.
Pero no pongas un hijo en el mundo a los 40 solo porque “ya viviste todo lo tuyo”.
Porque después ese hijo no tiene una madre.
Tiene una carga. Una responsabilidad.
Un duelo constante.

No romantizen la maternidad tardía. A veces, arruina vidas enteras.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.