La vida en casa
Aquí va mi confesión, escucho (leo) sus consejos. Soy educadora de párvulos, enamorada de esta profesión que me alegra el corazón día a día con cada sonrisa, gesto, sus caritas, y ese amor condicional que te entregan los niños.
El tema es que, el año pasado, llegó un niño encantador, muy entusiasmado, compartía con los demás, llegaba alegre al colegio, realizaba sus actividades pedagógicas, todo normal.
Hasta que, en el transcurso del año, el papá al que veía una vez cada tantos meses, decidió estar presente en su vida y demandar a la mamá. Este pequeño comenzó a ir a la casa del sujeto en cuestión, y cambió totalmente. Ya no llegaba alegre al colegio, lloraba, y comenzó a contar historias que me alarmaron, por lo que hablé con la mamá, ya que mi deber como cualquier otro docente es avisar al apoderado lo que está sucediendo con su hijo.
La mamá me comentó varias cosas, que corroboraban mis sospechas y bueno, terminó la reunión.
Hace poco me habla por redes sociales la pareja del papá de mi estudiante, para decirme que la mamá le contó que su hijo hablaba en el colegio las cosas que pasaban entre el papá y ella, peleas, golpes, entre otra cosas. La mujer me culpó a mí, que siendo la educadora la ando difamando, que no debe meterme en la vida privada, que estoy loca, que me funaría.
Jamás me había pasado algo así, no he respondido el mensaje porque estoy esperando hablar con el director del colegio.
Sé que el hablar el tema con la mamá fue correcto, porque es mi deber que los niños a los que les enseño, y entregó mi día a día, estén bien, debo protegerlos, pero que la mamá haya hablado con esta mujer, actual pareja del padre de mi estudiante y que más encima, la pareja empiece a averiguar mi nombre, me busque en redes sociales, me hable y me ataque, no corresponde.
Realmente no quiero tener problemas, espero sus consejos o saber si alguien ha pasado por esto.
