Ganandose el respeto
Me siento obligado a compartir mi opinión sobre una historia que me dejó con un sabor amargo. Una usuaria anónima compartió su experiencia, y lo que más me molestó fue su afirmación de que había aprendido a ser 'pesada' y que le daba lo mismo lo que pensaran los demás.
Me preocupa que esta actitud sea cada vez más común. La gente parece creer que para ganar respeto, deben ser arrogantes y pesados. Pero no es así. El respeto y la dignidad no se ganan mediante la intimidación o la grosería.
De hecho, creo que esta actitud es un error grave. En un mundo donde todos nos necesitamos, tratar a los demás con respeto y cortesía no te degrada, sino que te reviste de dignidad. La verdadera fuerza no se encuentra en la agresividad o la arrogancia, sino en la capacidad de tratar a los demás con respeto y empatía.
Es hora de cambiar esta mentalidad tóxica y entender que el respeto se gana mediante la dignidad, la empatía y la cortesía. No mediante la arrogancia y la grosería.
