Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Deje de sentir miedo.

Sufrí acoso y malos tratos de un compañero de trabajo. Sus palabras eran despiadadas, llenas de violencia y comentarios pasivo-agresivos. Denuncié por escrito y hablé con el área correspondiente. Mi supervisor lo supo, pero lo protegió: eran amigos.

Llegué al psiquiatra temblando, con vómitos, d2presión e insomnio severo. Lloré noches enteras, repitiendo en mi mente cada una de tus palabras. Cuando volví al trabajo, me despidieron rápido. El ambiente estaba tenso. Sentí rabia. Algo dentro de mí gritaba: “Ya no más”.

Envié un correo despidiéndome de los buenos compañeros, agradeciendo la compañía y la buena onda. Pero también dejé de sentir miedo. Expuse la verdad. Expliqué por qué estuve con licencia, hablé del acoso y de la indiferencia de la empresa. No mencioné tu nombre, no hizo falta. En los pasillos, todos susurraban tu nombre en voz baja. Tu reputación se convirtió en rumores, y los rumores se convirtieron en tu reputación.

Sentiste miedo. El mismo miedo que me hiciste sentir cuando me llamabas inútil y me gritabas con am2nazas. El mismo que me hacía llorar por las noches. Perdiste el poder. Los papeles se invirtieron. Ahora yo soy el monstruo. Pero no me importa.

Yo solo les mostré mi verdadero abismo. Tú, en cambio, entraste en pánico al perder tu túnica blanca.

Ahora ardes. Te arrepientes, pero no por lo que hiciste, sino porque te he expuesto, frente a tus amigos y compañeros. Las mentiras y manipulaciones se acabaron. ¿Te duele? Espero que sí.

Gracias por esta catarsis. Porque ahora soy un monstruo. No como el Coco ni como otros espectros, sino una bestia valiente, honesta, algo vengativa... pero sin nada que ocultar.

Quería cerrar este capítulo con un final feliz. Pero, dime, ¿Quién habla de los monstruos que nacen a través de la injusticia? Estamos allí escondidos entre pastillas y médicos. Temerosos de llegar a la oficina, la universidad y el colegio.

Espero que cada uno de ellos despierte a su propio monstruo. No importa si se v2nga, destruye o perdona. Pero que lo haga con plena conciencia.

Decide bien tu próximo paso.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.