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El secreto es la constancia

Hace unos días leí aquí a alguien que quería mejorar su calidad de vida bajando de peso y todo lo que eso conlleva, pero no sabía por dónde empezar.
No soy nutricionista ni menos doctora, pero le escribo para darle ánimos y si le sirve mi experiencia a ella y a quien lea me daré por satisfecha.
Lo primero es que cuando era joven era talla XXXL y en esa época era muy díficil encontrar ropa, así que mi ropita siempre era de la americana sin importar si era un abrigo o un sostén. Ir a otra tienda era solo para ir a sufrir.
Seguido de eso era todo el bullying que me habían hecho desde que recuerdo en el colegio y el barrio, incluso en mi familia y crecer con eso fue tremendo.
En la juventud (18-19) no sabía cómo era pololear, ir a la playa o piscina o que alguien se fijara en mi. Probablemente tuve depresión sin saberlo, porque comía mucho y por todo, pero yo no podía dejarlo, era como una relación con un tóxico y tóxica yo también.
Cuando estaba en la universidad a mis 19 años fuí al sicólogo que tenía esa U como parte del servicio a los estudiantes.
Fuí por otra situación nada que ver y eso me sirvió enormemente.
Fue el trampolín para ver qué tan joven era y que podía cambiar mi destino.

Cuento corto, me animé a ir al médico general y conversar el tema y ahí cambio mi vida.

Esos dos, el psicólogo por un lado y el doctor por el otro potenciaron en mi esas ganas de trabajar en mi salud y que como resultado secundario tuviera la pérdida de peso tan considerable.
En mis 25 ya era talla 40... y hoy a mis 43 aún lo soy... No soy una Barbie, nunca los fuí pero es un agrado comprar ropa porque tú talla está disponible.
Solo hay algo: CONSTANCIA

Al día de hoy no como azúcar en ninguna presentación (helado, bebida, chocolate, etcétera) tampoco carbohidratos fritos (sopaipillas, papás fritas, etcétera) consumo mucha fibra. Como rico, abundante pero me tomo mi tiempo, sin pantallas y ojalá con alguien más para conversar y disfrutar esa comida. En vez de usar ascensor voy por la escalera.
Esa constancia debe acompañarme todos los días en esas pequeñas cosas, pequeñas decisiones que al final de la jornada hacen una gran diferencia. No aflojo.
No es una receta, tampoco garantiza la felicidad, pero logré cambiar el destino (cuando partí tenía prediabetes, dolor en las articulaciones y columna por el peso, problemas de circulación, hipertensión, alopecia y muchas cosas más que desaparecieron al bajar y mantener el peso.

Eso. Pidan ayuda médica y al sicólogo les va ayudar a ver la razón de comer tanto sin parar y a revertir la situación. Constancia y perseverancia. Ánimo que se puede.



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