Cuidado con los detalles.
Esto me da algo de vergüenza contarlo.
Un caballero me contactó para ofrecerme una pega. Tenía que ver con un evento que había que organizar.
Me dijo que nos juntáramos en un local donde venden sopaipillas, empanadas y comida rápida de ese estilo. Da la casualidad de que ese local es de mi tía. No es tan idóneo para hacer reuniones, considerando el olor a fritura, la radio tocando musica que suena en esos lugares y con gente alrededor comiendo completos, pero tampoco me molestaba. Sólo me llamó la atención que quisiera juntarse ahí y no en algún café, donde se suelen hacer este tipo de reuniones iniciales.
Cuando llegué, nos tenían apartada una mesa. El caballero había hecho las gestiones.
Igual era extraño su comportamiento: Repetía mucho las cosas, no estaba muy seguro de lo que proponía, algo interior me decía que no le creyera mucho. Pero lo peor es que no pidió nada para consumir. Yo no podía comer porque después de eso tenía que ir al nutricionista. Pero no sé, por último una bebida y una empanada que él pidiera. Pero nada. Me sentí avergonzado cuando me despedí.
Le comenté a mi papá que había estado donde la tía (su hermana) y cuando le dije que no consumimos nada, le dio vergüenza ajena.
Pasaron los días y mi papá me dice que se topó a mi tía y que conversaron sobre mi reunión. Más allá del 'no consumo', lo peor que reveló mi tía fue otra cosa: ¡El caballero había reservado la mesa a mi nombre! Le dijo a mi tía que YO lo había mandado a pedir que nos apartara la mesa. ¡Viejo mentiroso! Él sabía que yo era sobrino de la dueña.
Le tuve que decir a mi tía que no fue así. Y claro, después supe que el viejo tenía fama de sin vergüenza y chanta.
Esto me advirtió del tipo de persona que es. El trato ya estaba hecho pero trabajé con mucho cuidado y desconfianza. Todo lo que soporté después con ese señor da para otra confesión. Puras mentiras y discusiones, pero las supe llevar gracias a este primer antecedente.
Tras el evento no hablamos más, porque caché que no me quería pagar y lo tuve que casi amenazar con cancelar todo. Además que ya se había cagado a otros con plata. Pero todo salió bien por lo menos.
Hay gente muy ordinaria.
