Hay ángeles sin alas!
Un día antes de Navidad estaba haciendo la fila en una gran columna para pagar en la caja, una mujer delante de mí estaba muy atenta observando una adulta mayor con burrito que se estaba moviendo por los pasillos cercanos y tomando productos, me llamo la atención la conducta de la mujer, pues bien, aquí viene lo que sustenta la aseveración del comienzo de este relato. La mujer me dijo por favor puede cuidarme el puesto. Se dirigió a la caja en la cual estaba esta adulta mayor, justo para pagar y ella le dijo 'Sra. le molestaría invitarle estos productos', la adulta mayor dijo, si usted así lo quiere, no me niego' y le pago sus productos.
Quedé estupecfacta, pero sentí que aún queda empatía y amor en este mundo. Esto me dio esperanzas. Y tal vez un ejemplo digno de imitar.
Un pequeño detalle para la extraña mujer, tal vez y un gran detalle para la adulta mayor, que es posible, con seguridad, que tenga sus recursos económicos límitados.
