Hagamonos respetar.
Quiero contar mi experiencia en un colegio que, en un principio, parecía ofrecer estabilidad y un buen ambiente según el anuncio publicado. Caí redondito... e incluso rechacé otra oferta porque me tentaba la estabilidad y el buen trato. La realidad fue otra: los jefes tenían una mentalidad autoritaria y exigían cosas que no correspondían, como cuidar a los niños en los recreos, algo que es completamente ilegal según el Ord. 406. Además, exigían planificaciones clase a clase, lo que ya no corresponde y es agobio laboral según el ordinario 174.
Incluso cuestionaban licencias médicas, como si no tuviéramos derecho a cuidarnos. ¿Los profes no nos podemos enfermar? ¿Somos docentes o cuidadores de niños? Es una red flag tremenda que te vendan un buen ambiente y luego te encuentres con todo lo contrario. Falta humildad y respeto. Los docentes que siguen contratados fueron aquellos sumisos y obedientes, pero quienes, con respeto, aclaramos las ilegalidades, fuimos desvinculados. Y no hay ley que nos proteja.
Como dijo Baldomero Lillo: 'Si todos los oprimidos con las manos atadas a la espalda marchásemos contra nuestros opresores, cuán presto quebrantaríamos el orgullo de los que hoy beben nuestra sangre y chupan hasta la médula de nuestros huesos. Los aventaríamos, en la primera embestida, como un puñado de paja que dispersa el huracán'.
Hagámonos respetar como docentes. Basta de ilegalidad y basta de pasarnos a llevar. A mis estudiantes, les mando un abrazo. Gracias por darnos tanto amor. Espero haberles enseñado con respeto y haber despertado su curiosidad.
