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El cochinote

En mis tiempos de juventud cuando solía tener alguna cita (tampoco es que tuviera tantas), generalmente siempre acordaba ir a algún lugar a salir a caminar por la costanera o algún lugar lindo a conversar, ya que vivo en una ciudad con hartos paisajes.

La verdad, soy buena para conversar cuando entro en confianza, así que mientras la persona sea divertida yo lo pasaba bien (era adolescente y me gustaba hacer amigos).

Generalmente no me complicaba mucho, ya que soy una persona bastante amigable, pero hubo una cita que mato todas mis pasiones de un inicio: el chico me saludo, caminamos un par de pasos y se mando un tremendo escupo con hartas ganas en plena calle y por si fuera poco luego se sonó los mocos y arrojo el papel en la calle (después de eso estoy segura que no se debe ni lavar las manos cuando va al baño).

Me dio un asco, no importa como seas de cara, pero cochinos... no gracias.



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