No me gustaria trabajar.
A veces me dicen que tengo que madurar, que debería ayudar más a mi esposo, trabajar o, al menos, hacer algo productivo. Pero la verdad es que nunca me imaginé una vida en la que tuviera que preocuparme tanto por el dinero. Mis sueños siempre fueron otros: una casa bonita, hijos bien cuidados, tiempo para disfrutar de mi familia .
Tengo dos hijos, y, sinceramente, cuidarlos ya es bastante. Los días son largos, a veces monótonos, y con frecuencia me siento cansada, aunque no haya hecho mucho. He intentado hacerme a la idea de trabajar, pero la sola idea me agobia. No soy de esas mujeres que disfrutan salir a 'conquistar el mundo'; mi mundo debería ser mi hogar. Tal vez estoy embarazada de nuevo, y aunque eso no es fácil, hay algo en mí que siente que, si ya llegamos hasta aquí, tal vez otro hijo tampoco cambie tanto las cosas.
Mi esposo, en cambio, siempre está preocupado. Dice que no le pagan bien, que su trabajo es inestable, y últimamente se la pasa hablando de que necesitamos 'más ingresos'. Me siento irritada cada vez que lo menciona, como si esperara que yo fuera la solución a nuestros problemas económicos. Entiendo que no vivimos en el lujo, pero ¿de verdad es mucho pedir una vida tranquila? Mis amigas me dicen que debería dejar de esperar tanto y poner de mi parte, pero creo que ellas no entienden cómo me siento.
La verdad es que me frustra cuando él vuelve a casa agotado, hablando de sus problemas en el trabajo o de las cuentas que no paran de acumularse. Siento que cada vez que menciona nuestras finanzas, está cuestionando mi valor como esposa y madre. Es como si él pensara que mi único rol es el de ser una carga.
Y no es que quiera ignorar la realidad, pero también creo que tiene una responsabilidad: mantenernos y darnos una vida digna.
