Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Ejercer mi profesion tranquilamente.

Trabajo como profesora de educación diferencial en un colegio, específicamente en el primer ciclo de enseñanza básica, con un grupo de niños de tercero y cuarto básico. Llevo varios años en este trabajo, ya lo largo de mi carrera he aprendido que, aunque el trabajo en el aula sea desafiante, lo más complejo es, a veces, la carga administrativa y la dinámica con el equipo de trabajo. Este año 2024, la situación ha sido especialmente complicada: el equipo completo fue reemplazado, excepto por nuestra coordinadora, quien ha permanecido en el cargo mientras todos los demás fuimos contratadas este año.

Desde el principio, nuestra coordinadora ha sido una fuente constante de conflicto. Aunque en teoría su rol incluye ayudarnos con la inmensa cantidad de papeleo que exige el Ministerio de Educación para cada niño —un proceso burocrático y desgastante—, en la práctica, su enfoque ha sido distinto. En lugar de apoyarnos, parece haberse dedicado a observar y señalar cada pequeño detalle que, a su juicio, no cumple con sus estándares. Lo peor es que lleva sus observaciones directamente a la jefatura, a menudo acusándonos de desorganización o falta de compromiso. Esto no solo afecta nuestro trabajo diario, sino que también genera una atmósfera de miedo y frustración.

Ella es vista por los directivos como una figura de autoridad y confianza, y sus palabras suelen ser tomadas como la “verdad absoluta” por parte de la administración. De alguna forma, se ha convertido en una especie de "ministro de fe" , cuyas opiniones y acusaciones tienen más peso que nuestras propias voces. Esto ha hecho que me sienta constantemente en la mira, como si mi trabajo estuviera bajo examen permanente. Además, el hecho de que tergiverse nuestras acciones o nos describe como "flojas" y "desordenadas" frente a la jefatura me parece una falta de respeto y profesionalismo.

El ambiente se ha vuelto insostenible. Todos los días llego al trabajo con la sensación de que debo protegerme de posibles acusaciones o comentarios negativos. La energía que debería estar dedicada a mis alumnos termina desviándose hacia la defensa de mi propia integridad profesional. Y aunque amo mi vocación y disfruto trabajar con los niños, no quiero seguir en un entorno donde me siento desvalorizada e injustamente criticada. Siento que el estrés se acumula y que mi salud mental está en juego, lo que me ha llevado a enviar currículums a otras instituciones en busca de un espacio donde pueda trabajar en paz.

Es frustrante, y duele, sentir que una persona con poder sobre el equipo pueda poner en riesgo mi futuro en este colegio y la percepción de mi trabajo profesional. Después de años de experiencia en esta área, es la primera vez que me enfrenté a una situación como esta. Espero que, en el futuro, encuentre un lugar donde pueda ejercer mi vocación en un ambiente de respeto y apoyo, como cualquier profesional merece.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.