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Solo y sin amigos

Bueno, no sé cómo ni a quién contarle esto. Trabajo hace 6 años en un supermercado y quisiera desahogarme, ya que nadie de mi círculo me entenderá.

Siempre he sido depresivo, tuve una terrible infancia y tuve que recordarla en el psicólogo, lo cual no es algo que me gusta. Me molestaban de chico; tuve que recordar cuando mis compañeros me encerraron solo en una sala. Además, había un póster de un payaso que me ha causado muchas pesadillas. En la enseñanza media también fue horrible, me molestaban, no hacía deporte, era débil y blanco de las burlas. Después vino la adultez y mi vida, ahora que voy a cumplir 35 años, sigue siendo un fracaso absoluto. Nunca he tenido polola. Me enamoré hace como 4 años de una amiga, y el resto de los cabros me daba ánimos para hablarle, pero la falta de confianza no me dejó. Ahí me hizo mucho sentido la frase: 'Los cobardes agonizan mil veces, y los valientes ni se enteran de su muerte'. En fin, ella ahora tiene familia con otro.

Tampoco estudié nada, solo soy un trabajador de supermercado o de panadería. Hace 3 meses llegó a trabajar un caballero de más de 50 años. Un día yo estaba escuchando música en el celular, él me habló y comenzamos a hacernos amigos, o eso creí. Cometí el error de acercarme mucho, y él anda muy esquivo conmigo. Ya me di cuenta de que se quiere alejar, pero cuando me doy cuenta en qué me convertí con los años, no lo culpo. ¿Quién podría querer ser amigo de un treintón solterón y amargado? La verdad, cuando me miro en el espejo, no veo ni un brillo ni una magia en mí. Creí que conocer algo de su estilo de música sería suficiente para hacer una buena amistad, pero no.

Tal vez nos vieron juntos en la calle y le hicieron la broma de que andábamos pololeando, y por eso se alejó, no lo sé. A veces me hago amigo de los viejos en la pega, pero cuando se van ni me llaman. Con suerte, si es que me saludan en la calle. Debería superar el hecho de que no supe quién fue mi padre.

Y mientras trato de hacer mi trabajo, empiezo a pensar en todo, y estos pensamientos no me dejan tranquilo. Estos días me ha dolido el estómago, no he podido comer sin vomitar, ando de mal genio, no puedo conciliar el sueño, no sé con quién hablar, y hace un mes que estoy con psicólogo, pero mientras más intento salir a flote, más me hundo.

Debo admitir que cuando era más chico, más joven, tuve la esperanza de cambiar mi destino. Pensé que algún día me haría más fuerte para enfrentar la vida, pero los años pasan y pesan. Ya voy a cumplir 35, ya la energía se me acaba, ya no veo el futuro con optimismo. Y más encima tengo que ir a la pega; hace rato que la odio, junto a los compañeros y sus comentarios malintencionados...



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