Por fin estoy feliz.
Hace un año viví uno de los momentos más críticos de una larga terapia que se extendió por poco más de cuatro años. Comenzaba a arrepentirme de haber terminado con mi ex pareja, con quien no logré establecer un apego seguro y a quien le permití dañar mi autoestima.
Un año después, puedo afirmar que me he levantado, he seguido adelante y he aprendido a perdonarla, no solo a ella, sino también a todas las personas que me hicieron daño a lo largo de mi vida. Además, he llegado a perdonarme a mí mismo, reconociendo mis errores y aceptando que formaron parte de mi proceso de crecimiento.
He aceptado que no volveré a experimentar ni lo bueno ni lo malo de esa antigua relación, y he decidido canalizar mis energías en dar lo mejor de mí en todo lo que hago cada día. Aspiro a ser un buen hijo, hermano, tío y amigo, y, sobre todo, un buen compañero para mi actual pareja, quien llegó de manera inesperada a principios de este año.
Desde el primer día he sido sincero con ella, y me ha aceptado tal como soy, con mis virtudes y defectos.
Ayer recibí el alta tras mi larga terapia y puedo decir que estoy feliz y satisfecho con mi vida actual.
