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Es dificil comenzar una nueva vida

Hace un tiempo, les compartí una confesión bastante personal (58440). Les conté que estaba comenzando una nueva etapa en un país de habla inglesa, trabajando en limpieza, aunque en Chile tenía un título de profesora y un máster en educación bajo el brazo. En ese momento, a pesar de todo, estaba llena de esperanza, segura de que este era solo el primer paso para lograr una vida mejor. El mayor desafío, sin duda, era lidiar con el inglés... ¡qué difícil puede ser pedir una escoba cuando ni siquiera sabes cómo se dice “escoba”!.

Meses después, mi vida parecía estabilizarse: mi inglés mejoraba (aunque todavía tenía mis metidas de pata), el sueldo era bueno, y lo más importante, tenía tiempo para mi familia. Pero, como la vida a veces es experta en lanzarte una curva cuando menos lo esperas, descubrí algo que me dejó el corazón hecho trizas: mi esposo, la persona en la que más confiaba, mi compañero y amigo, me era infiel. Y no fue solo la traición, fue descubrir que ese hombre en el que había confiado tanto se había convertido en alguien irreconocible. De pronto, todo lo que había sacrificado para que él cumpliera sus sueños parecía no importar. Justo cuando empezaba a enfocarme en los míos, me dejó... sin dinero, sin amor propio y con una decepción tan grande que no sabía si iba a poder levantarme.

Estuve en el suelo, literalmente, durante meses. Dicen que la vida te da limones, pero lo que no te cuentan es que a veces esos limones te los lanzan con tal fuerza que terminas con moretones. Pero aquí estoy, de pie de nuevo, más fuerte y más decidida que nunca. Con mi hijo de 5 añitos como mi mayor inspiración, estoy reconstruyendo mi vida, ladrillo por ladrillo, con la determinación de darle un futuro lleno de amor y estabilidad.

Claro, no es fácil. Estar lejos, sin una red de apoyo cercana, con una barrera idiomática que a veces parece un muro gigante (aunque cada día lo supero un poquito más), todo eso hace que la tarea sea cuesta arriba. Pero ya no tengo miedo. El dolor de la traición no desaparece de un día para otro, y un engaño siempre es difícil de superar. Sin embargo, cuando te dejan sin nada y sin nadie, el reto es aún mayor. Pero aquí estoy, dispuesta a enfrentar todo lo que venga.

Hoy, empieza el primer día de mi nueva vida. Y saben qué, voy a trabajar día a día... por mí.



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