Para ellos, yo no hago nada.
Soy la menor de siete hermanos y tengo un hijo con una condición que requiere de mis cuidados al 100%. Obviamente, como en muchos casos, el padre está ausente. Solo paga pensión de alimentos y se desentiende por completo de cualquier gasto extra que tenga nuestro hijo.
Tenía mi vida resuelta y estaba lista, con todas las metas que nos impone la sociedad, cuando por desgracia (o más bien, por wna) hice un mal negocio y mi economía se fue a pique. Quebré. Perdí mi pega, mi casa, TODO.
Perdí toda mi independencia financiera y después de haber vivido sola tantos años, tuve que volver al nido con la familia. Esta etapa ha sido muy difícil, por no decir horrible...
Yo agradezco mucho que mi familia me haya abierto las puertas del hogar para tener un techo en el cual vivir con mi hijo, pero sus actitudes dejan mucho que desear. Actualmente no me encuentro trabajando porque como ya mencioné anteriormente, tengo un hijo con una condición especial que requiere de mis cuidados totales. Él no tiene a nadie más que lo cuide, solo soy yo, yo soy la única que lo puede cuidar con amor y respetar muchas de las cosas que él tiene diferentes del resto.
Como decía, no estoy trabajando, pero aquí en la casa me preocupo de todas las labores del hogar. Aseo, cuidado, lavado, voy al supermercado, voy a la feria, me hago cargo de mi hijo y de todas las cosas que una mamá hace (apoyar en el colegio, tareas, trabajos, ordenar la mochila, ver la colación, cocinar el almuerzo para que lleve al colegio), pese a que no trabajo, hago muchas cosas. Cosas, que mis familiares no ven, ni consideran. Y esto me hace sentir muy mal. Yo podré hacer todo en la casa, pero nadie lo reconoce ni considera. Lo único que hacen es decir que no ayudo en nada, que no hago nada, que tengo una vida fácil porque tengo comida y techo asegurados, que soy una carga, una molestia y un montón de cosas más. Escuchar todo eso, venir de tu propia familia, duele.
Tengo un cuadro depresivo bien grande y cada cierto tiempo, recaigo en mis pensamientos su1c1das gracias a todos esos comentarios. Yo no soy una persona que se lamente, ni nada por el estilo. Pese a que perdí todo y que me dolió bastante en su momento, nunca estuve como en un estado de andar triste todos los días, o andar llorando y dando pena por aquí y por allá. Pese a perderlo todo, me sentí afortunada y muy agradecida porque no quedaría en la calle como yo creía (este era mi miedo más grande) me sentí afortunada de que mi familia me abriera las puertas y me apoyara y que después de tantos años, volvería a estar junto a ellos. En cierto modo, pese a lo mal y todo lo feo que estaba pasando, me sentí feliz y esperanzada.
Hay días en los que me siento una tonta por haber pensado eso.
De verdad, es muy difícil compartir techo con gente tan cruel y mal intencionada. Si tuviera otro lugar donde irme, lo haría, porque claramente no soy feliz aquí y tampoco me hace bien. Mi hijo, dentro de su cabecita de pajarito, entiende todo lo que pasa y se da cuenta de cómo son con mamá, pese a que mamá siempre sonríe y está alegre para él. Mi hijo siente mi pena y él se da cuenta de todo.
Ya no sé qué hacer para tener felices a mis familiares y que no hagan malos comentarios sobre mi y mi hijo. O sea, qué más quieren. Me levanto a las cinco de la mañana todos los días, voy a dejar y a buscar a mi hijo al colegio, voy a darle el almuerzo allá también, hago aseo, ayudo con mercadería, hago todo yo sola, pero para ellos yo no hago nada...
