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Les voy a contar una linda historia:

Hasta hace un mes trabajaba en una linda panadería a la que llamaremos, para efectos de "protección", PanBigotes, cuyos dueños eran tomados como ejemplo entre la comunidad emprendedora de Santiago. Tras siete años de funcionamiento, y después de que todo fuera muy bien, de la noche a la mañana todo empezó a ir mal y eso se reflejaba en hechos que afectaban directamente a la producción, con la falta de insumos por deudas a los proveedores, desórdenes en la fecha de pagos, descuentos en las liquidaciones de sueldo y no pago de cotizaciones por mas de diez meses.
Mejor sin camiseta.

Cabe decir que el equipo de trabajo era mediano y todos manteníamos la panadería porque nos gustaba mucho trabajar ahí, por ende tratábamos de hacer que la cosa funcionase.
La sociedad dueña de la panadería tenían tres socios accionistas, los cuales llamaremos, para efectos de protección, Sierre Tauré, Salvaro Haavedra y Poncho Bree, administraban como el ajo los recursos, mientras todos comenzamos a sospechar que periódicamente se estaban fugando fondos, lo que no es raro si son los dueños, pero llegando al limite de echar mano al dinero para el funcionamiento de los locales y el pago a empleados.

En junio del año pasado, Sierre y Salvaro, quienes son pareja, se fueron de viaje al Caribe. Al regresar anunciaron su separación amorosa, con la consiguiente supuesta disolución de la sociedad.
Tras meses de peleas y montajes actorales, entre los cuales Salvaro hacia desaparecer el dinero para sus pequeños lujos y Sierre boicoteando el funcionamiento de la panadería en redes sociales, afectando directamente a un área comercial importante, Poncho decide abrirse camino solo y tras una compensación se retira del juego, tratando de lavarse las manos por el caos del cual él también era artífice.

En enero de éste año 2024, comienza la debacle con los primeros despidos, los cuales nunca fueron legales, porque ninguno de los empleados teníamos las cotizaciones pagadas. Dichos finiquitos aun siguen impagos porque tras meses de peleas entre Sierre y Salvaro, quienes se pasaban la pelota mutuamente, finalmente a mediados de julio, PanBigotes cierra sus locales, con un par de demandas encima.
Cabe decir que a la gente que trabajó durante el último periodo no se le pagó el último sueldo ni tampoco las cotizaciones y que decir de los finiquitos.

Ahora, tanto Sierre como Salvaro intentan vender por debajo los equipos e insumos, pese a que están con orden de embargo, que quedaron de la panadería para arrancarse con la plata, porque ya vaciaron las cuentas bancarías. Mientras Poncho Bree está tirando data de las irregularidades de esta sociedad para no salir embarrado en este aluvión

A todo esto, ellos siempre decían estar preocupados de los trabajadores. Y los ex trabajadores quedamos empelota, a pesar que siempre pusimos todo el esfuerzo en hacer funcionar la empresa.
Cabros, no se pongan la camiseta por ningún empresario. Siempre velen por ustedes. Cualquier irregularidad denúncienla a tiempo porque árbol torcido no se endereza.



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