Una mañana cualquiera
Hoy me tome un tiempito más en la mañana, así que ya iba media atrasada pa' la pega. Llegué a la estación del metro justo cuando se cerraban las puertas. ¡Que rabia! Tuve que esperar el siguiente tren. En eso, caché que me había olvidado la bip en la casa...
Luego de comprar un pasaje de emergencia, logré subirme al vagón que llegó casi vacío. Pero, como si fuera cosa de magia, en la siguiente estación se llenó al punto en que ni podía moverme. Me terminé apretujada entre un cabro chico que iba pa'l colegio y una señora con bolsas enormes.
Cuando el tren por fin llegó a mi estación, me bajé medio a empujones. Corrí pa' llegar al trabajo, los tacos no ayudaban nada. Detrás mio se cerraron las puertas del metro con ese típico sonido metálico. Llegué toda apurada y con la camiseta pegada al cuerpo por el calor, pero al menos llegué.
Me senté en mi escritorio, con la respiración agitada, pero lista pa' empezar el día. Otra mañana complicada para llegar... pero ya es costumbre.
